Rosa Alvarao

“¿Qué le gustaría haber sido abuelita?”.
“Me gustaría haber sido modista o pianista”.



02-06-05. 04:03 pm. Vengo de comprarle un paquete de pañales y una crema cicatrizante a mi abuelita. “No puedo darle más. Pero si pudiera, le daría...” (Palabras de mi corazón). Le daría juventud; salud, belleza, y una carrera por el monte. Un vestido del color de un atardecer gastado, y sus pies descalzos. Le regalaría el río de San Juan, y un buen chapuzón en el verano. Le devolvería del viento su casa y su pan, su tetera y su mate. Le traería a la Mariposa (y le pediría a cambio un vaso de leche), a sus ovejas y su fiereza de leona. Traería de vuelta a su fallecida amiga Elena, unas vueltas de carnero con su amiga Caícha (y la pampa), y a su mamá calentándose las manos en una salamandra. Le regalaría un piano, y un concierto de piano bajo el manzano. Y sus manzanas dulces. Le regalaría una tremenda mata de mosqueto, y una cargadita de murta (y su aroma). Unos palillos, y lana que no canse limpiar. Blanca, como su vida. Una tarde en el “Cara de Pato”, y 10 robalos más, más grandes. Un viento sur, y unos remos bravos. Le regalaría mucha mora, muchos frascos, mi paladar, el de mi amada, y el de mis hermanos. Hoy le daré un beso en la frente. Tal vez en enero de este año ya tuvo un ángel a los pies de su cama, y Dios las gracias. Muchas. Le daría vestidos y zapatos, y fotos elegantes y cafés. Le daría una sonrisa, y párpados… Los mismos, pero alegres. Guardaría su mirada… Le traería un temporal de San Juan, un caballo negro, una playa mítica, y una noche lunada y estrellada, y un grito bravo. Le traería todos los lugares que sus ojos alguna vez quisieron ver; le traería a Liguiñe. Y en los que se quiso quedar. Le traería el camino de San Juan, la quinta y el pero, y una casa con tablas sin cepillar ni pintar, con una abuelita y un papá bueno adentro. Hoy mismo le llevaría en un camión una cocina a leña, con el horno calentito, y una buena carga de leña seca. Le traería un crochet e hilo (mi ganancia serían pañitos redondos): Bailarían para ella el huso y la tortera, al compás que sus dedos y la lana van hilando. ¡Y por supuesto, su huerta! Le devolvería su huerta verde, fresca, llena de porotos verdes, zanahorias, ajos, lechugas, papas, acelgas, chalotas, llantén… ¡En fin! Su huerta y su vida.

Le regalaría toda una vida nueva, sin pobrezas ni tristezas. ¡Así de osado!: Sin tristezas.

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