Rosa Alvarao

Mi abuelita tenía una radio celeste. No recuerdo muy bien el origen; mi abuelo, o mi tío Celis, la robaron de un barco. En esta radio mi abuela escuchaba a "El Príncipe Faruk", un dis'que fakir egipcio que aseguraba que si, al momento de él indicarlo el radioescucha ponía la mano derecha sobre el parlante de su radio, se curaba de cualquier mal. Pero lo más sorprendente de esta pequeña radio rectangular era que cuando se descomponía, mi abuelita la arreglaba con... ¡Chicle! La desarmaba, usaba chicle como soldadura, y la radio volvía a funcionar. Abajo les dejo una foto de esa radio.
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