Rosa Alvarao

Mi abuelita siempre dice "no hay como en su casa", y cuenta el por qué de su dicho: Había una vez una muchacha campesina que vivía con su anciana madre. La joven era tan bella, que el rey de la región pidió su mano en matrimonio. La boda fue fabulosa, y la muchacha se fue a vivir con El Rey, pero la madre de ella, acostumbrada al campo, decidió permanecer en su casita, rodeada de sus animales y su huerta. Pero al pasar los meses, El Rey y su flamante esposa estaban preocupados de que, mientras ellos vivían a todo lujo en el palacio, su suegra estuviese en la pobreza de una campesina, así que sin más envió una comitiva por la viejecita, en cuya cabeza iba el mismísimo Rey. Y ella, al ver llegar al su yerno hasta su puerta a implorarle que se vaya a vivir con ellos al palacio, no tuvo más remedio que aceptar. Pero al poco tiempo la anciana mujer se mostró muy incómoda, a pesar de las muchas atenciones que El Rey, su hija, y toda la corte le otorgaban. Cuando le preguntaban qué la ponía tan triste, ella agradecía la consideración, decía que extrañaba su hogar en el campo, y suspiraba: "No hay como en su casa". El Rey y su esposa, en vista de que el ánimo de la ancianita decaía cada vez más, y luego de mucho pensarlo, decidieron devolverla a su casita en el campo. Luego de ir a dejarla, El Rey ordenó a sus vasallos volver al castillo, pero él se quedó escondido entre unos árboles, dispuesto a saber qué era lo que tanto le gustaba a la abuelita de estar en su casa, y por qué había rechazado las riquezas y comodidades de su palacio, y prefería vivir en una choza entre los árboles. Así que cuando caía la noche, se acercó solapadamente entre las sombras, y observó al interior de la casita por una hendija; por fin pudo comprender: La anciana se sobaba la güata, y se largaba inmensos y sonoros peos, mientras repetía: "No hay como en su casa". El Rey entendió que con los ajustados vestidos y rodeada siempre de Duques, Condesas y Príncipes, su suegra nunca iba a sentir la confianza y libertad de peerse tranquilamente.

2 comentarios:

Naya dijo...

Jajajajaja, muy buena !!!

El nieto de La Rosa Alvarao dijo...

Sí, ja,ja,ja, gracias por el comentario.