Rosa Alvarao

Cuando a mi abuelita le dio la primera trombosis, Francisco y yo, sus eternos acompañantes en sus viajes, estábamos con ella en San Juan. Mi abuela cayó, y no podía levantarse. Francisco se quedó con ella, y yo me fui a buscar la ambulancia. Teníamos 20 años aprox. Una vez en el hospital de Corral, el doctor dijo que mi abuela no tenía nada de cuidado, y quería que la lleváramos de vuelta a San Juan. Francisco, por fortuna, se opuso, y mi abuelita siguió en el hospital. Pero no nos dejaron dormir dentro, así que nos quedamos afuera. Como siempre en el sur, llovió un poco de noche. Corral parecía una ciudad como nunca antes la vimos, fría, oscura, y húmeda. El pancho y yo, como Bubba y Forest, tratamos de dormir espalda con espalda frente al mar. Luego salió un hombre que cuidaba la biblioteca, y nos hizo dormir un rato en unas sillas, muy duras por cierto. Tía Sandra llamaba al Francisco para saber cómo estábamos. Luego, con un dolor de espalda terrible, nos levantamos a deambular otra vez, y encontramos un pub abierto. Cuando lo cerraron, comenzamos a correr alrededor de un poste de luz para no congelarnos, hasta que abrieron el hospital. Al día siguiente, La Chabel y La Magaly, los refuerzos venidos desde Santiago, llegaban con todo su poder

Cuando estuvimos en el pub, sonaba "Stand by me", de Ben E. King
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