Rosa Alvarao

Cuando todos te pronostiquen muerte,
Yo te pronostico vida.

Cuando todos te diagnostiquen dolor de articulaciones,
Yo te diagnostico alegría.

Cuando hasta tu misma carne se vuelva en tu contra,
Yo me convertiré en ejército rebelde;
te daré una manada de caballos negros, y sobre ellos,
la noche y la luna junto al mar;
Entonces nadie podrá frenar tu paso.

Cuando te sientas triste,
me convertiré en tu madre, aquella que tanto esperaste junto a una ventana llena de lluvia.

Y cuando creas que nada vales, serás yo; entonces sí; entonces sí verás cómo tu amor da sentido a todos los manzanos y columpios, a todos los esteros de agua dulce, y a todo el fuego que calienta en el invierno. A toda mi niñez, y a cada recuerdo dulce con aroma a manzanas, murra y mosqueto.

Cuando mires con nostalgia tu tierra querida, y no la puedas recorrer caminando,
te regalo las alas de una mariposa naranja y negro, y la imaginación de un niño.
Verás que con ellas siempre todo se vio desde la perspectiva del vuelo, y todos los secretos y maravillas del monte se revelan ante tu paso.

Y cuando tu mano izquierda no obedezca tu rugir de leona, encontraré al fin una hebra invisible en el viento, y con tu huso y tu tortera volverás a hilar otra vida, otra colmada de melodías de piano, y cantos nocturnos con el roto y su guitarra. Otra con el golpeteo incesante de la máquina de coser que nunca tuviste, frente a la ventana que da al río, en la casa que levantaste 2 veces a puro pulso, igualito como criaste a tus 13 hijos.

Mi criadora, madre querida. Cuando todos lloren, yo aposto un ángel poderoso cubriendo tu cama con sus alas blancas, custodiando tus sueños, cada día, cada anochecer.

Cuando todos sollocen oscuridad en tus párpados, en tu mirada humilde,
Yo pintaré un amanecer que te viene a buscar desde atrás de los cerros. Un gallo cantando, un estero corriendo; una huerta que se agita al oír que se acercan tus pasos nobles, y un monte que se sacude de gozo, y te espera impaciente.

Porque eso eres, Rosa Alvarado. Eres viento, monte, río, un alazán bravo, un temporal indomable. Tierra fértil de huerta fresca, aroma de manzanas al horno, una mata cargadita de murta; una casa de tablas sin cepillar, una pampa de recuerdos… Porque eres todo menos muerte. En esta tierra que has parido no cabe la muerte.

Por eso, mujer que inspiras reverencia:
Cuando todos te lloren muerte,
Yo te cantaré vida.




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