Rosa Alvarao

El 22 de Octubre, estaba en el trabajo cuando Boris mi hermano me llamó, y dijo: "La Casa de mi abuelita se quemó". Fue como perderla 2 veces. Le avisé al Francisco, mi primo, el mismo que estaba junto a ella y yo cuando a mi abuela le dio la 1era trombosis. "No lo puedo creer" me escribió por el chat. Poco después del fallecimiento de mi abuela, varios amenazaron con quemar esa casa. Ahora, en ese espacio de San Juan, no hay nada.


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